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La Indumentaria Valenciana a examen

publicado a la‎(s)‎ 1 abr. 2011 10:31 por MJ Beneyto   [ actualizado el 1 oct. 2011 6:13 ]

Un poco de sentido común siempre viene bien

Recientemente se ha suscitado la polémica en la indumentaria valenciana, tras las declaraciones de Dña. Rita Barberá y me gustaría aportar mi granito de arena.

En muchos ámbitos existen cosas que se pueden mejorar y como no podía ser menos en el de la Indumentaria Valenciana también. Por extensión, deberíamos decir que la misma sociedad valenciana podría hacer las cosas mejor, pero esto ya es otro tema.

Centrándonos en la Indumentaria Valenciana, estaremos todos de acuerdo en que es lo que es y no hay más, me refiero a que la historia ya está escrita, estudiada y conocida. Quiero decir, la fiesta fallera valenciana reproduce el escenario valenciano de los siglos XVIII y XIX, por lo que se trata de un ámbito acotado, es decir, tiene un principio y un final.

Tampoco resulta tan difícil extraer los datos económicos, políticos y de costumbres de la época, para retratar a nuestros antepasados. Además contamos con una Asociación Valenciana de Indumentaristas que ya ha realizado este cometido. Así, sabemos que que el traje negro fue una decisión del Sr. Martí Belda, puesto que antiguamente los hombres acudían a los actos de particular, no teniendo todos ellos la misma calidad de traje de calle y existiendo por tanto muchas diferencias sociales.  Para ello se creó inspirándose en la jupa clásica, un modelo igual para todos. Por los grabados de la época, sabemos que normalmente las mujeres se colocaban la cruz-broche, muy pegados al cuello con una cinta de seda o con un conjunto de perlitas. Sabemos que el color azul predominaba en los guardapies, era muy fácil encontrar tinte azul, por el índigo. Un bando del rey indicaba que las mujeres cuando salieran a la calle tenían que ir cubiertas con un tocado blanco, translúcido. La cotilla que se utilizaba para sujetar el pecho e iba sobre la camisa y que se usó hasta el siglo XIX se aprecia en los cuadros de Sorolla. El pañuelo que cubre el pecho a la mujer la hace pudorosa y no escandalosa.

Igualmente, la situación económica determinaba los usos de distintas prendas, telas o colores, no olvidemos que en la época la población era eminentemente rural. Así, las personas no tenían dinero para comprarse zapatos, y aunque fuera un labrador rico, usaba alpargatas. La cría del gusano de seda proliferó en la zona mediterránea, por tanto, la seda de buena calidad se vendía y la procedente de gusanos que se estropeaban, se utilizaba para la ropa de casa, tenía algún defecto, algún nudo, se hilaba en los propios hogares, con telares pequeños, se utilizaba para algún justillo, chaleco, etc. Toda la seda hilada en el hogar era de un solo color, colores lisos. Las mujeres podían adornar sus faldas con volantes, puntillas de oro, bien compradas bien tejidas con bolillos caseros (Ver telas antiguas). La industria sedera valenciana en el siglo XVIII fue la mejor de Europa y por tanto del mundo. Aún a riesgo de no seguir con fidelidad la moda de una época, bueno es que se conserve esta industria tan nuestra. El Zarauell, de herencia musulmán, es un pantalón ancho y de tono claro, tejido en lino, cáñamo, etc. Su largo normalmente es sobre la rodilla, hay que pensar que se usaba para estar dentro o cerca del agua. Las cofias, más que un elemento vistoso era una necesidad, se usaban para ocultar los cabellos, ni los hombres ni las mujeres se los cortaban, por tanto, necesitaban algún elemento para resguardarlos en los momentos de trabajo. Los tintes, todos naturales, se obtenían del azafrán, del índigo, la cochinilla, etc.

Sobre el traje y los elementos de la indumentaria valenciana en los siglos XVIII y XIX han aparecido recientemente tres artículos de interés:

  • V. FERRANDIS I MAS, «Elementos para el estudio de la indumentaria valenciana: el vestido de la mujer (1787 - 1812) ID», Torrens (Estudis i Investigacions de Torrent i comarcal, 1 , 1982 , 65 - 128, y «Elementos para el estudio de la indumentaria valenciana: el vestido del hombre (1787-1840) y (II)», Torrens, 2, 1983 , 115 - 161;

  • F. ZANÓN RODRIGO, «Las joyas: una aportación a la indumentaria valenciana (1801 - 1809) » . Torrens, 1, 1982, 129-176.

  • Hay algunas referencias a joyas también en el artículo de J . MAISO y R. BLASCO. «Dos señoríos alicantinos con vasallos moriscos a través de los registros notariales», Les morísques er leur remps, París, 1983 , 335 - 354 (cf. pág. 350).

Todos sabemos como funciona la sociedad actual, en todos los ámbitos sociales existe alguien, que normalmente vive unos pisos más arriba, que dice a los que viven unos pisos más abajo, lo que debemos comprar este año. Pero el colmo es que los valencianos tenemos el defecto de obedecer "a pies juntillas", sin ni tan siquiera discutirlo para mejorarlo. A ver, no os enfadeis conmigo. Sólo estoy diciendo que podemos mejorar. ¿tenemos bastante pasión por lo nuestro? ¿somos capaces de discutir con el de arriba quienes y cómo somos? o nos comemos lo que nos dan sin rechistar. En mi humilde opinión, la crítica constructiva lo que hace precisamente es eso... construir. Hay que practicar más la crítica constructiva sana en la sociedad valenciana si queremos mantener nuestra propia identidad.

Para no hacer algo difícil de leer, lo dejaré aquí, intentaré aportar algún nuevo capítulo a mi contribución. Os quiero amigas.

Por María Jesús Beneyto

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