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Las falleras prefieren volumen

publicado a la‎(s)‎ 30 mar. 2011 8:48 por MJ Beneyto

Quieren que se vea bien el dibujo de la tela y lucir las manteletas abiertas para que destaquen los detalles. Son ellas, las propias falleras, las que demandan trajes ahuecados, con volumen. Así lo aseguran expertos en indumentaria tradicional, un sector que mueve millones de euros al año. El debate está en la calle desde que la moda cambió, hace unos cinco años.

El traje regional es la seña de identidad del pueblo valenciano. De los trajes de labradora con enaguas que se movían al andar, poco queda. Al igual que se alargaron las faldas y las manteletas, el volumen de las mismas fue creciendo hasta simular una especie de campana con escaso o nulo movimiento. Sin embargo, eso es lo que demandan las falleras. Y como en tantas otras cosas, el cliente manda.

Tras las críticas de la alcaldesa Rita Barberá -decidida a acabar con las faldas de excesivo volumen que "desvirtúan" el traje tradicional- los indumentaristas le han dado la razón y los fabricantes de cancanes, enaguas y ahuecadores han puesto el grito en el cielo al sentirse "atacados" por una moda que no es la suya.

La firma La Llar del Fil, una de las más conocidas del sector, ha sido la encargada de diseñar los cancanes de la fallera mayor y su corte de honor. Ahora bien, siempre a instancias "de lo que manden los indumentaristas". "Tenemos más de 30 modelos de cancán con 30 vuelos diferentes. Ninguno coincide. Pero nosotros no podemos ir por libre. Debemos hacerle caso a lo que mande el indumentarista, y todos piden vuelo, mucho vuelo, porque es lo que quieren las falleras. Lucir mucha tela para que se abran las manteletas", aseguró ayer el gerente de la firma, Francisco Fonseca.

Sin embargo, lo que determina el volumen de la falda no es el cancán -según los fabricantes de ahuecadores- sino las caídas de tela que tenga el traje de valenciana (es decir, los tramos de dibujo completo). Hasta hace cinco años, lo "normal" era que un traje de valenciana luciera dos o dos caídas y media. "Ahora ningún indumentarista cumple esta norma. Ahora hay de tres, cuatro, cinco caídas... Y el cancán debe ir acorde con esta nueva regla. Nosotros nos hemos acoplado a lo que demandan los indumentaristas, o más bien a lo que nos exigen", añadió el responsable de La Llar del Fil.

Objetivo: reducir la tela

Al parecer, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá comparte la opinión de Francisco Fonseca porque ayer calificó de "profundamente exagerada" la cantidad de tela de las faldas de los trajes de fallera, sobre todo, de las niñas. Es más, Barberá indicó que hablará con indumentaristas para llegar a un acuerdo encaminado a reducir el volumen de estas piezas, además de trasladar esta inquietud a la Junta Central Fallera (JCF).

Y eso es precisamente lo que ayer exigió también la firma Mavimar, otra de las "grandes" en cuanto a la fabricación de cancanes y ahuecadores. "La JCF es quien debe dictar las normas porque el volumen se está desmadrando y somos nosotros los que nos tenemos que pelear con los indumentaristas y con las tiendas para que rebajen las dimensiones, y no hay manera. ¿Por qué? Porque las falleras quieren más y más volumen. Y el cliente es el que manda. Si las falleras llevan faldas estilo campana es porque les gusta", aseguró la propietaria de Mavimar, Victoria Tejero. Es más, se denominó una "gran defensora de reducir el vuelo de las faldas", aunque reconoció que su teoría triunfa poco o nada entre sus clientes.

"Mi hija era la más 'chafá'"

"Vendemos varios tipos de cancanes y hay una serie -denominada espolín 1, 2, 3 y 4- que tiene un vuelo muy bonito, pero mucho menor de lo habitual. Es más, yo lo llevo, y mi familia también, pero para de contar. Pues bien, cuando consigues convencer a una clienta para que apueste por este tipo de cancán el resultado no es el que esperamos porque luego viene la mujer a decirte que su hija, en la presentación, era la más 'mustia' y la más 'chafá' de todas", argumentó la fabricante, quien explicó que los cancanes más discretos "no se venden porque la mujer fallera quiere vuelo". Por ello, Victoria Tejero apuesta por unas directrices directas de la JCF, al menos para la fallera mayor de Valencia y su corte de honor "porque son el espejo en el que se miran el resto de falleras".

Y en esa misma línea está dispuesta a trabajar la alcaldesa Rita Barberá quien ayer defendió la "belleza del traje de valenciana", así como su "elegancia, donaire y gracia", que viene dado por algo más de movimiento que el que permite el traje de moda. "Estoy defendiendo la belleza del traje de valenciana, que es mucha, y la elegancia, el donaire y la gracia de las niñas o de las chicas. Lo que no puede ser es lo que yo he visto, la cantidad de tela que llevan fruncida en la cintura estas niñas. Esto es lo que ensancha varios centímetros el contorno", concluyo.

Ahora bien, el cliente es el que manda, y de momento, las falleras, lo que quieren, es volumen.

Las infantiles, todas sin aro para la exaltación

En la exaltación de la Fallera Mayor Infantil de Valencia 2011, Carmen Monzonís, ninguna de las niñas de su corte llevaba aro en el cancán con el objetivo de reducir el volumen y evitar que la falda de las pequeñas se levantara en cuanto tomaran asiento. La orden fue de última hora, y aunque el objetivo se cumplió -y las pequeñas consiguieron que sus abultadas faldas no se levantaran- más de una arrastraba el vestido. Y es que todo no puede ser. "Les pidieron a las niñas que se quitaran el aro y algunas llevaban la falda a ras de suelo, lo que no quedaba nada bien. Hay decisiones de última hora que hay que meditar bien", comentó el responsable de La Llar del Fil.

fuente levanteEMV

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