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Historia de la seda en Valencia


Rafael Catalá es una empresa textil valenciana, situada en Albuixech, dedicada a la fabricación y al diseño de telas de alta calidad para moda, decoración, traje regional y ornamentación litúrgica.

Según los datos históricos, Salvador Catalá en 1770 fue el primer miembro de esta saga familiar, dedicado al oficio de la seda. En la actualidad y tras siete generaciones, Alberto Catalá Ruiz de Galarreta (actual presidente) ha conseguido que la seda valenciana esté presente en países de Europa, Oriente Medio, Latinoamérica y EE.UU. Sus clientes son principalmente editores textiles y diseñadores de moda de reconocido prestigio en el ámbito internacional.

El sistema de fabricación de esta empresa se basa en una perfecta combinación de la última tecnología de diseño y fabricación textil, con telares manuales del siglo XVIII; en los que se siguen tejiendo los espolines que lucen las falleras.

La empresa posee un archivo histórico-artístico sobre la historia textil europea desde el siglo XVIII, con dibujos, cartonajes, retales de seda y documentos de utillaje.

La historia de esta empresa familiar se remonta al siglo XVIII. Ya en 1770 Salvador Catalá, -como muchos otros valencianos-, se dedicaba a la fabricación de terciopelos, espolines, brocateles y damascos en el barrio de Velluters.

A principios del siglo XIX, sus descendientes continuaron el desarrollo de la misma actividad, gestándose así la saga familiar de los Catalá; dedicados durante más de dos siglos, al noble oficio del arte de la seda.

Rafael Catalá Torres – a pesar de su temprano fallecimiento- sigue a mediados del diecinueve, al frente del negocio familiar y con plena actividad.

En 1855 nace su hijo Rafael Catalá Fayós (1855- 1911). Sus inicios no fueron fáciles, se quedó huérfano de padre, siendo un niño, por lo tanto, del maestro que le hubiera formado en la tradición sedera. Con 17 años comenzó como aprendiz en una fábrica de terciopelo. Más tarde, viajó a Lyón y posteriormente a Sevilla para adquirir una gran formación y habilidad técnica.

Después de este periplo, tal como hizo su abuelo, monta un taller en el corazón del barrio de Velluters, desde donde se empieza a forjar un nuevo periodo. El alto clero era el principal cliente que demandaba casullas, palios, capas pluviales, etc. de una gran riqueza ornamental.

En la calle Alta valenciana, entre telares de madera, como mandaban los cánones de los buenos tejedores de la época, nace su hijo, Rafael Catalá Benlloch, quien garantiza la continuidad de la familia.

En 1897 Rafael Catalá Fayós, con 42 años de edad, se establece en Paiporta con el nombre de RAFAEL CATALÁ, debido a la también tradición familiar de llamar al primogénito Rafael. Este cambio de escenario, fue motivado por la exigencia de unas instalaciones más grandes y solventes, para la manufactura de hilados, torcidos y tejidos de seda.

En esta época, y desde su creación en el siglo XV, la actividad sedera estaba controlada por el Colegio del Arte Mayor de la Seda que garantizaba la calidad del género valenciano que era exportado a toda Europa.

El proceso de creación de los tejidos se caracterizaba por ser artesanal, a lo que se va a unir paulatinamente una industria más mecánica que ayudaba a responder a la demanda cada vez más creciente.

En 1902 RAFAEL CATALÁ de la mano de Rafael Catalá Benlloch comienza a exportar a EE.UU. y al norte de África.

Hasta 1930 RAFAEL CATALÁ solo utilizaba la seda natural como hilatura, pero a partir de entonces, Rafael Catalá Vicente va a incorporar nuevas materias primas como algodones, linos o viscosas. De este modo, se cimentó un gran prestigio que se mantuvo hasta 1936.

La Guerra Civil Española (1936-1939) marca un paréntesis en toda la industria y en la actividad económica del país. RAFAEL CATALÁ tuvo que destinar parte de su producción, a fabricar paracaídas para el ejército republicano, pero sin abandonar su eje y su espíritu que continuaría, terminado el conflicto bélico.

En 1940 RAFAEL CATALÁ intenta recuperar su proyección internacional acudiendo a diferentes ferias internacionales, entre ellas la Exposición Universal en Nueva York.

A partir de 1979 de la mano de su actual presidente Alberto Catalá Ruiz de Galarreta, se impulsa la modernización textil, a fin de dotar a la industria de un mayor dinamismo. Se incorporan técnicas modernas como telares electrónicos, equipos informáticos de diseño textil y maquinaria de alto rendimiento. Todo esto agiliza el proceso de producción y permite que las telas valencianas estén en el mercado internacional.

El 23 de mayo de 1997 Rafael Catalá recibe el encargo por parte de la Casa Real de realizar un tejido de seda para confeccionar el traje de novia de S.A.R. la Infanta Dª Cristina. El traje constaba de dos tejidos de seda. Una tela lisa con textura especial para el cuerpo y otra con dibujos en relieve para la cola. Los tejidos están compuestos por hilos de seda natural e hilos de plata.La tela fue tejida durante varios domingos para preservar el secreto de su pureza y calidad, hasta su entrega a mediados de agosto. Lorenzo Caprile, fue el diseñador del traje.

En 2003 RAFAEL CATALÁ dejó la centenaria fábrica de Paiporta para trasladarse a Albuixech, en donde la firma cuenta con unas modernas instalaciones que permiten dar una ágil respuesta, a las demandas de sus clientes.

En el 2004, con motivo de otra boda real, Rafael Catalá recibe el encargo de fabricar el tejido para el vestido de novia de S.A.R. la Princesa Letizia. Se lleva a cabo un trabajo de investigación, al objeto de obtener una textura que agradara tanto a la Casa Real, como a Pertegaz; diseñador del vestido. En esta ocasión, la firma valenciana tejió un micado de seda natural con hilo fino de seda y plata.

En julio de 2006, motivado por la primera visita del Papa Benedicto XVI a España, Rafael Catalá teje una casulla en color verde, que luce el sumo pontífice en la misa multitudinaria, celebrada en Valencia.

A lo largo de 240 años, la empresa ha sabido mantener los antiguos telares del siglo XVIII con las primitivas máquinas Jacquard. En estos telares se siguen tejiendo los espolines con hilo de seda, oro y plata de gran valor artesanal, destinados a la confección de los trajes de valenciana.

En la actualidad, RAFAEL CATALÁ posee un archivo de incalculable valor histórico-artítico, a base de dibujos, muestras y cartonajes.

En 2010, la firma valenciana RAFAEL CATALÁ, conmemora 240 años de tradición sedera.