Tutorial para empezar a coser

La máquina de coser

Casi no hay electrodoméstico más barato.

Los supermercados descuento, como ALDI, LIDL o PLUS sacan cada varios meses ofertones como éste: máquinas de coser eléctricas portátiles absolutamente dignas, por 79 €. Con dos o tres labores que hagamos con ellas, quedan completamente amortizadas. Pero es que duran, bien tratadas, muchos años en perfecto funcionamiento. Por lo menos los dos de la garantía.

Atrás quedaron esos mamotretos pesados, complejos, que no bajaban de los 300 €.

Funcionamiento básico de una máquina de coser


Principio mecánico


Fuera de las encantadoras joyas de pedal manual que veíamos de pequeños en casa y todavía hoy a gente que las ha conservado, una máquina de coser es un motor eléctrico que mueve un sistema de levas y brazos que consiguen que una aguja enhebrada en un hilo atraviese tejidos con formas y ritmos diferentes, pero que en todo caso consigue que varios paños queden solidarios entre sí o bien algunos pliegues de uno solo.

Controles principales


Vista desde arriba, tiene uno o dos vástagos para colocar la/s bobina/s de hilo (1 y 2), un cargador de canillas (3) y un volante con embrague (4), cuyas utilidades se explican más adelante, un asa de transporte (5), y los mandos para elegir qué tipo de puntada queremos dar (6) (las más normales son el pespunte recto y el ziz-zag)

y con qué separación (7) (a menor separación de puntada, más fuerte es la costura, pero se tarda más en coser).

Además, una tecla de marcha atrás que sirve para que al terminar un tramo de trabajo podamos volver un poco hacia atrás y rematar el trenzado para que no se suelte.

El prensatelas.

En la parte por donde se produce la costura propiamente dicha hay una palanca con dos posiciones. Cuando está elevada, el prensatelas, que visto desde arriba es una pieza en forma de U, está subido para poder insertar el tejido que vamos a coser.

Si está bajada,

el prensatelas baja y oprime el tejido para que vaya bien tenso y apretado durante la costura.

El enhebrado del hilo superior

El hilo que está en la bobina debe pasarse, según cada fabricante, por unos puntos ya marcados en la máquina mediante números troquelados en la carcasa (punto 1, punto 2, punto 3 y punto 4) y finalmente enhebrarse de adelante hacia atrás por el ojal de la aguja

y después, por debajo del prensatelas, se dirige hacia atrás un poco entrelazado junto a un segundo hilo que proviene de la canilla, como más abajo se explica.


Las máquinas más caras tienen algunos controles más para regular la presión que ejerce el prensatelas sobre el tejido, o mayor variedad de tipos de puntadas y dibujos automáticos y funciones, como la de hacer ojales. Pero contienen los mismos elementos básicos.

El brazo libre.

La superficie por donde se va deslizando la tela que queremos coser tiene en las máquinas modernas una función muy interesante. Con una leve presión podemos desencajar una parte de esta encimera,

de forma que se nos queda un reducido espacio de trabajo llamado brazo libre que es especialmente útil para labores pequeñas y circulares, como por ejemplo coser las mangas de una prenda o el borde de una funda de un cojín pequeño.

La canilla o bobina inferior.

El movimiento de vaivén que hace la aguja que hemos enhebrado con un hilo permite a éste último entrar y salir de la tela, como cuando cosemos a mano, pero esto no tendría ningún sentido por sí sólo porque si tirásemos del hilo una vez hecho un tramo de costura se desharía con toda facilidad.

La gracia que tienen las máquinas de coser es que en el interior de ese brazo libre hay una segunda bobina, más pequeña, que se denomina canilla. Tiene forma de polea y su función consiste en que un segundo hilo, cada vez que baja la aguja con el primero, se anude por debajo de la tela y entre los dos hagan una costura fuerte.

Además, cuando hayamos terminado la labor, el hilo cosido que nos aparecerá por el haz o derecho de la tela será el que viene de la bobina superior, mientras que el que quede visto por el revés será el de la canilla inferior. Y eso nos permite, por ejemplo, usar dos colores diferentes en ambas bobinas, si la tela tiene un tono diferente por abajo. O si estamos uniendo dos telas de gamas distintas.

Ante la imposibilidad de que una bobina normal nos quepa en el interior del brazo libre, hay que hacer, con carácter previo a empezar a coser, un surtido de canillas de los colores más habituales que empleemos. Las máquinas ya vienen con al menos media docena de canillas vacías.

Carga de canillas.

Simplemente se coloca una canilla vacía en el vástago (3) que se ha visto más arriba y se desplaza un poco a la derecha el conjunto para que toque con el freno de plástico que aparece justo a su derecha. Así la máquina se parará automáticamente cuando el hilo procedente de la propia bobina que vemos en la parte de arriba de la imagen haya llenado por completo la canilla de su mismo color.

Este sencillo trabajo se hace eléctricamente. Basta tirar un poco hacia fuera del volante blanco (4) que se ve en el lateral derecho y la máquina se embraga. Es decir, gira sólo el cargador de canillas y no se mueve la aguja de coser.

Una vez que tenemos canillas de varios colores cargadas, usamos la que nos interese en cada momento

introduciéndola en una pieza metálica llamada canillero, del que hacemos salir el hilo en el sentido de las agujas del reloj (en el otro no funcionaría bien)

que a su vez acoplamos dentro del brazo libre, cuya tapa cerramos después.

El hilo de la canilla lo hacemos pasar hacia el prensatelas, donde se une con el que viene de la bobina superior. Los retorcemos un poco entre sí y los pasamos hacia atrás.

Así la máquina queda lista para empezar a coser.

Lo que más me alucina de una máquina de coser es el sencillo mecanismo que tiene:

La canilla (el circulito del centro) va desenrollando el hilo inferior obligada por el giro del canillero (la estructura circular abierta) para que a cada puntada se cree un nudo firme con el hilo que la aguja trae desde arriba al entrar a través de la tela. Y así sucesivamente...

Pedal de arranque.

Tanto la operación de coser normalmente (con el volante (4) desembragado) como la de rellenar canillas (volante embragado) se hacen con una simple presión del pie sobre este pedal eléctrico que tiene sensibilidad variable (si apretamos poco, el motor va despacio; o al contrario si se pisa a fondo) porque es un reostato pequeño.


Consejos

Cuidado con la aguja

Normalmente se trabaja con agujas demasiado gruesas. Por lo tanto cuando se presentan problemas de cosido habrá que examinar fundamentalmente en primer lugar si el tamaño de la aguja está de acuerdo con el material a coser y el grosor del hilo de coser.

En la actualidad se emplean los siguientes gruesos de aguja:

  • Para blusas y camisas........Nm 60 – Nm 80

  • Para vestidos de señora......Nm 60 – Nm 90

  • Para ternos, trajes y abrigos de verano..Nm 80 – Nm 100

  • Para abrigos de invierno......Nm 90 – Nm 110

La elección de otras formas de aguja solamente es necesaria cuando la punta redonda normal produce deterioros del tejido, incluso cuando se trabaja con agujas finas. Según la estructura del tejido, habrá que determinar la forma de la punta adecuada por medio de ensayos.

No olvidar comprobar si la aguja está bién colocada en la máquina y si la referencia de aguja es de esa máquina, es un fallo bastante corriente.

Practica con plantillas

Os propongo unas plantillas para empezar a coser con destreza y con puntos más o menos regulares.


Hay que imprimirlas en un folio, y sin enhebrar la aguja, ir “cosiendo” siguiendo las líneas negras. De esta forma aprenderás a dominar la tela (en este caso el folio) para que vaya en el sentido que quieras. Con este sencillo ejercicio aprenderás a hacer que vaya recta y a hacer puntos iguales, para conseguir buenos acabados de las costuras.
Es importante que una vez taladrado todo el folio, lo miréis por detrás al trasluz.  De esta forma, conseguirás ver cómo están las líneas y si la separación de las puntadas es más o menos la misma… Puedes repetirlo tantas veces como necesites hasta que lo domines a la perfección.

Trucos

Si utilizáis hilos de mercería, se romperán menos y os resultará más fácil empezar a dominar la máquina. Si para practicar compráis bobinas grandes de hilo de polyester, os saldrá más barato. Si os lleváis colores “raros”, es posible que en algunas tiendas os los den rebajados.

Aprovecha cualquier retal que tengáis por casa para ir probando las distintas opciones de la máquina (tensión, centrado del punto, tamaño de punto, tipo de puntada). Las distintas telas necesitan distintas configuraciones, así que cuanto más variados los tejidos, mejor.  IKEA tiene telas super originales y muy bien de precio, son una buenísima opción para empezar.

Para ajustar la tensión, sobre todo al principio, usad dos colores diferentes del mismo tipo de hilo en la bobina y la canilla. Así veréis en cuál de los dos puntos falla y podréis ajustarlo mejor. Para coser, trata de “hacer la canilla” con el mismo hilo que tienes en la bobina.










Aprendiendo a coser

El borde de la telas

Cuando compramos un retal de tela y recortamos las piezas que vamos a emplear en un trabajo determinado, lo primero que observamos es que los bordes tienden a deshilacharse. Esto, que puede ser bonito en ciertas partes de algunas prendas concretas por efecto de la moda, normalmente es un inconveniente porque podría acabar arruinándonos la pieza con el uso.

Para evitarlo, hay muchas maneras, pero una de las más sencillas es el dobladillo. Que constituye el remate más empleado y corriente para confeccionar bordes.

Para hacer un dobladillo con facilidad, partiendo de la pieza por el lado del revés

se dobla al menos entre 5 y 10 mm el borde de la tela sobre sí mismo mientras la vamos fijando con ayuda de una plancha de vapor.

Como, a su vez, el borde vuelve a quedar visto,

damos una segunda doblez sobre sí, que se plancha igualmente.

Así el borde queda rematado y con la forma preparada

 
para que no nos cueste ningún trabajo fijarlo como vamos a ver a continuación con una costura sencilla: el pespunte.

Mecánica del cosido

Para aplicar una costura, sea la que sea, lo mejor es siempre darle la forma definitiva con ayuda de la plancha. Después se acerca la tela o telas por la parte anterior teniendo el prensatelas subido.

Basta después bajarlo

para que aprisione al conjunto.

Elegimos el tipo de puntada (el número 1 sería el pespunte sencillo, el 5 el ziz-zag… y así todos los imaginables…)

y su separación (el número 1 haría puntos muy cercanos entre sí y por tanto costuras muy fuertes, como las de los tirantes de una mochila; en el número 2 estarían más separadas… y así sucesivamente)

Hecho todo esto, empezamos suavemente a pulsar el pedal y la aguja empezará a moverse en vaivén hacia adentro y hacia fuera de la tela anudándose automáticamente en cada pasada con el hilo de la canilla inferior.

A la vez, sin que lo veamos, unas ruedecillas dentadas que hay justo debajo del prensatelas, irán haciendo avanzar la tela hacia atrás para que se vaya cosiendo uniformemente.

Cuando lleguemos al final del recorrido, sólo hay que elevar el prensatelas con la palanca y tirar suavemente de la tela hacia la izquierda. Cortamos los dos hilos dejando un trozo generoso y los volvemos a dejar apoyados hacia atrás y retorcidos para el paso siguiente.

Nuestra tela tendrá ya su primer borde rematado por el revés

y por el haz.

El remate en esquina

Cuando ya hemos rematado un borde y queremos hacer lo mismo con el contiguo, la tecnica es la misma. Sólo hay que planchar una primera doblez junto a la ya terminada

que nos quedaría así,

y volver a plegarla sobre sí para que no quede nada deshilachable asegurándola con la plancha

hasta que quede de esta forma:

Finalmente, la pasaremos por la máquina

y, al llegar a la esquina,

pulsamos la palanca de marcha atrás

para que la máquina vuelva hacia atrás algunos puntos

y nos remate perfectamente el hilo.

El remate en inglete.

Especialmente cuando hacemos cojines, sábanas para colchones, fundas, sucede que dos piezas de tela se encuentran entre sí.

En esos casos, tenemos que planchar los bordes de ambas piezas como si fuésemos a hacer un dobladillo para rematar a cada una de las dos. Pero en lugar de coserlas por separado, las superpondremos por el lado del revés y sólo entonces les daremos una única costura a las dos a la vez.

Hecho ello, cuando las volvamos del haz, quedarán con un aseado aspecto

que quedará perfecto tan pronto tengan dentro su cojín, colchón o para lo que quiera que sean.

Aprendiendo a hacer unas cortinas

Por muy complicado que pueda parecernos, unas cortinas sencillas no son más que una tela un poco vuelta sobre una barra

con los bordes rematados en dobladillo y unidas otra vez por debajo de ella con un pespunte recto.

Para abrirlas y cerrarlas, simplemente las arrugamos fruncidas o las estiramos.

Lo cual, en la realidad, es simplemente esto:

Aprendiendo a hacer unas sábanas ajustables a los colchones.

Partiendo del colchon de la cama que tiene un grosor A, recortamos una pieza de tela tal que tenga la misma base pero con unas aletas de al menos la anchura de A más un poco para la vuelta. Estas aletas tendrán los bordes a 90º durante esa altura A, pero los trozos de la vuelta estarán angulados a 135º

para que luego coincidan en inglete a 90º al cerrarlas sobre el colchón.


Al dar la vuelta al conjunto, sólo se verá la funda. Mientras que la vuelta quedará hacia el somier.

Que en la realidad será así:


De forma que podemos encontrar la tela que más nos guste (ésta la pillamos en IKEA) y hacernos un bonito juego de sábanas y almohadones acorde con los tonos de nuestros acabados: